Todos sentimos ansiedad de vez en cuando. Es una respuesta natural ante las situaciones estresantes como un examen en el colegio, una presentación a un cliente importante o un gasto inesperado. Pero cuando la ansiedad causa temores irracionales o afecta la calidad de nuestras vidas, hay que buscar ayuda.
Si tus pensamientos están dominados por el miedo a lo que podría pasar; si tu cuerpo reacciona con síntomas como taquicardia, sudoración excesiva, una sensación de ahogarse, malestares estomacales o mareos; si te da miedo de salir de tu casa o si tienes comportamientos repetitivos, como revisar la chapa de la puerta cada cinco minutos; entonces es hora de hablar con tu médico y contarle de esto a una persona de confianza.
Ya diagnosticado el problema, hay tratamiento. Este podría incluir medicamentos, terapia hablada y técnicas para lidiar con las situaciones estresantes. Lo importante es que no tienes por qué sentir vergüenza. No se trata de una debilidad personal sino de una enfermedad.
Con la ayuda adecuada puedes recobrar la calidad de tu vida y disfrutar al máximo cada día de tu familia, tu trabajo, de ejercitarte; en fin, vivir a plenitud.
Si tienes dudas de si padeces de ansiedad, te invitamos a elaborar el test de Ansiedad y conocer también cuál puede ser el especialista adecuado para ti.