Tal vez por esa tradición cultural que sentencia a que “los hombres no lloran” es que muchas veces su depresión pasa desapercibida. De hecho, tradicionalmente se considera que las mujeres tienen el doble de posibilidades de sufrir de depresión comparado con los hombres. Sin embargo, en ese afán de ocultar sus sentimientos y posiblemente por no pasar por “débiles”, ellos pueden presentar otros síntomas como agresividad, problemas de sueño e inclinación hacia el juego, abuso del alcohol y otras conductas peligrosas. Lo más llamativo es que, si se consideran estas señales, entonces la cantidad de hombres deprimidos se acerca a la de mujeres y hasta puede ser superior.
Para llegar a estos resultados, investigadores de las universidades de Michigan y Vanderbilt, en Estados Unidos, analizaron los datos de más de 3,300 mujeres y casi 2,400 hombres, con un promedio de edad de 40 a 45 años, que participaron en una encuesta nacional sobre salud mental, que se utiliza para medir la prevalencia de las enfermedades mentales. En el estudio se utilizaron dos escalas diseñadas para evaluar los síntomas de depresión comunes entre los hombres.
En detalle, una de las escalas diseñadas consideraba los síntomas masculinos, como irritabilidad, agresión, ataques de ira (enojo), trastornos del sueño, abuso de alcohol y drogas, tener conductas riesgosas, hiperactividad, estrés y perdida de interés en actividades placenteras. La segunda escala le añadía a estos síntomas otros tradicionales, que suelen experimentar las mujeres: tristeza, menos energía, cansancio, ambivalencia, ansiedad y autoestima baja.
Al utilizar la escala de síntomas más completa descubrieron que alrededor del 33 por ciento de las mujeres cumplían los criterios para la depresión, en comparación con casi el 31 por ciento de los hombres. Pero cuando usaron la escala que contemplaba los síntomas más comunes en los hombres, encontraron que más del 26 por ciento de los varones los había experimentado, frente a casi el 22 por ciento de las mujeres.
Debido a estos hallazgos es importante, dejar los prejuicios a un lado. La depresión es una condición que afecta tus relaciones e interfiere con tus actividades diarias y tu trabajo. Se debe ver como otras enfermedades para las cuales existe tratamiento. Si crees que estás deprimido o conoces a alguien que lo está, recuerda que existe ayuda y no debes sentirte mal ni avergonzarte por pedirla, pues no se es un reflejo de debilidad. Cuando se tiene depresión hay cambios bioquímicos en el cuerpo también. ¿Te daría pena buscar ayuda si tuvieras diabetes o hipertensión? Tampoco debería darte pena si tienes depresión. El hombre que reconoce que tiene depresión y busca ayuda, es el que es fuerte y valiente y éste es el primer paso para salir adelante.